Intel ha anunciado sus resultados económicos relativos al segundo trimestre de este año, con unos números que están dentro de lo que se esperaba pero que muestran el efecto negativo que está teniendo en las cuentas del gigante de chips el mal momento que está atravesando el mercado de los ordenadores. Además, también se ha visto afectado por la adopción más lenta de lo esperado de los ultrabooks, los portátiles finos y potentes abanderados por Intel. Con todo, la compañí­a estadounidense consiguió aumentar un 3,6% su facturación respecto al mismo periodo del año anterior, a pesar de la caí­da en los beneficios de la compañí­a.

En concreto, Intel ha presentado una facturación de 10.990 millones de euros, una cantidad que está un 3,6% por encima de los números que presentó la compañí­a en el mismo periodo de 2011 (algo más de 10.600 millones de euros). La compañí­a mantiene una tasa de crecimiento positiva pero bastante débil. Peor noticia es la de los beneficios de la compañí­a en este periodo de 2012, que cayeron un 4,3%, desde los 2.400 millones de euros del segundo trimestre de 2011 hasta los 2.300 millones de euros en el trimestre terminado en junio.

El problema para Intel resulta más negativo si tomamos en cuenta los datos del primer semestre de este año, ya que la compañí­a ha amasado unos beneficios de 4.530 millones de euros, lo que supone un 9% menos que en el mismo periodo de 2011. La facturación en este mismo periodo de 2012 es de 21.500 millones de euros (un 2% más que en el año anterior). La compañí­a de chips atraviesa un momento complicado, sobre todo debido al mal momento del mercado de ordenadores. Gartner anunció hace pocos dí­as que el mercado global habí­a caí­do un 0,1% en el segundo trimestre. Este estancamiento está provocando que los chips de Intel no obtengan los resultados que se esperan, y ha llevado a la compañí­a a recortar sus previsiones para este año.

Intel espera conseguir a lo largo de 2012 un aumento de entre un 3% y un 5% de su facturación, una previsión notablemente inferior al rango del 7-9% que esperaba lograr en su anterior previsión. Uno de los mayores problemas que está teniendo que afrontar Intel en estos momentos, más allá de la mala situación general del mercado, es la  lenta adopción que están consiguiendo los ultrabooks. Llamados a ser el futuro de los portátiles, un analista de IDC ha llegado a afirmar que el número de estos portátiles que se consiguieron vender a lo largo del segundo trimestre es de solo medio millón.

Sea una afirmación exagerada o no, lo cierto es que estos equipos no están respondiendo al enorme esfuerzo que está realizando Intel, con medidas que incluyen un fondo de cientos de millones para desarrollar tecnologí­as asociadas a los ultrabooks o ayudas  a los fabricantes que apuesten por estos equipos. La gran esperanza del fabricante de chips está en que los portátiles comiencen a mejorar sus ventas a partir de la salida al mercado de Windows 8, el 26 de octubre de este año.

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