La compañí­a de software más grande del mundo ha presentado unos resultados económicos decepcionantes durante el tercer trimestre. La empresa de productos como Windows o la suite de ofimática Office se ha visto afectada por la mala situación del mercado y por la eminente salida de su nuevo Windows 8, que ha ralentizado las ventas de ordenadores y ha supuesto una caí­da importante en los números de Microsoft. Esta mala noticia llega en un momento crucial para la empresa, que tiene muchas de sus esperanzas puestas en la capacidad de Windows 8 de transformar el mercado del PC hacia un entorno más propio de los dispositivos móviles.

Este momento de la historia de la compañí­a está envuelto en un halo de expectación y duda, ya que nadie (o casi nadie) está seguro de la respuesta que puede tener el público ante Windows 8. El anuncio de los resultados de la compañí­a no ayuda a arrojar un poco de luz en el asunto, sino todo lo contrario. Y es que el gigante de software presentó unos ingresos de alrededor de 12.200 millones de euros, un 8% menos que lo que consiguió en el mismo periodo del año pasado. Y eso que la compañí­a ha tomado en consideración el dinero procedente de las actualizaciones de software a través de Windows Upgrade y de las ventas anticipadas de Windows 8 para los fabricantes (este montante asciende a algo más de 1.000  millones de euros).

Más preocupante resultan sus resultados en el campo de los beneficios. Durante los meses de julio, agosto y septiembre Microsoft logró unos beneficios netos de 3.400 millones de euros, una cifra que está un 22% por debajo de lo que marcó en el tercer trimestre de 2011. Por divisiones, la que sufrió un mayor impacto negativo fue, precisamente, la de Windows, que perdió en este trimestre pasado un 33% de su facturación, hasta los 2.460 millones de euros.

Por otro lado, la división online de la compañí­a, el verdadero agujero negro de Microsoft, creció un 9% en sus ingresos para alcanzar los 530 millones de euros. Esta cifra no refleja el enorme esfuerzo de inversión que lleva realizando la empresa durante los últimos años para reforzar su presencia en el campo de Internet. Pero sin duda la llave que puede abrirle muchas puertas a la empresa de software en los diversos mercados en los que está inmerso es Windows 8.

Este sistema está pensado para servir como centro en la integración de muchos otros servicios de la compañí­a. Por poner un ejemplo, Microsoft ha lanzado una aplicación del servicio de almacenamiento en red SkyDrive que se integra con el nuevo Office o con las imágenes del equipo (incluso se ofrece desde Outlook el enví­o de archivos más voluminosos a través de esta plataforma). Esta integración de sus servicios puede ser la clave para que la compañí­a consiga levantar sus resultados económicos y recupere el protagonismo que está perdiendo con el auge de las plataformas móviles.

Precisamente, este trimestre también será el primero en el que veremos un dispositivo propio de la compañí­a con su sistema operativo Windows 8. Microsoft ha puesto sus esperanzas en el rendimiento de su tableta Microsoft Surface, que debe servir como puerta de entrada a la compañí­a al competitivo universo de los tablets. De nuevo, es todo un misterio la reacción que tenga el mercado ante este equipo, pero su alto precio (comparándolo con el tipo de apuesta de la tableta de Google o la de Amazon) puede convertirse en un obstáculo insalvable.

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