Las impresoras de inyección de tinta se han hecho un hueco en los hogares del mundo, gracias a que han alcanzado un buen rendimiento y unos precios asequibles a través de los años. No obstante, su primer objetivo estuvo en el campo profesional y son varios los fabricantes que intentan volver a introducir estos equipos a pesar de la importancia que han cobrado las impresoras láser. Repasamos el desarrollo de estos equipos de impresión a través de una infografí­a realizada por HP y por las posibilidades que tiene esta tecnologí­a en el campo empresarial.

La historia de estas impresoras, como muchos otros avances tecnológicos importantes, parte de una curiosa anécdota. La idea nació cuando uno de los cientí­ficos de HP se dio cuenta de que la cafetera eléctrica producí­a el café sin necesidad de partes móviles. Cuando se dio cuenta del mecanismo que hací­a esto posible se preguntó si no se podrí­a utilizar el calor para transmitir la tinta al papel. Y de esta forma comenzó una larga investigación y desarrollo que permitió lanzar al mercado la primera impresora de inyección de tinta. La salida al mercado de las impresoras HP Thinkjet en 1984 y HP Deskjet en 1989 supuso una revolución que trajo esta tecnologí­a tanto al ámbito profesional como al ámbito del gran público, democratizando el uso de estos dispositivos.

Poco después llegarí­a al ámbito de la empresa las impresoras de inyección de tinta a color (de una manera natural y sin necesidad de cambiar los cartuchos). El referente en este punto es la impresora HP DeskJet 500C. A mediados de los noventa se introdujo la primera impresora de inyección de tinta que incorporaba en una misma máquina la capacidad de servir como impresora, copiadora y fax. Sea como fuere, la creciente popularidad e importancia de las impresoras láser, unidas a la bajada de precios que experimentaron estos equipos durante los últimos años, ha terminado por apartar a las impresoras de inyección de tinta del campo empresarial.

No obstante, varios fabricantes han tratado de ofrecer una solución alternativa para Pymes, entre ellas la apuesta de Lexmark (que hace poco decidió descontinuar la producción de equipos de inyección de tinta) o la propia HP, que nunca ha querido abandonar por completo este segmento (a pesar de que la compañí­a también ofrece una amplia variedad de soluciones láser). Prueba de ello son la gama de impresoras HP Officejet Pro, pensadas para ser utilizadas en el entorno profesional y que cuentan con la movilidad y los servicios añadidos como una de sus principales armas (la posibilidad de imprimir desde cualquier equipo, smartphone o tableta de manera remota).

Durante estos años, uno de los puntos en los que más ha querido incidir HP es en la complejidad y la calidad de su tinta, como un modo de evitar que los usuarios opten por tintas compatibles que puedan resultar más baratas pero que ofrezcan una menor calidad y fiabilidad. Durante los últimos veinte años la empresa estadounidense ha lanzado más de 100 nuevas tintas cuyo proceso de elaboración alcanza tiempos de entre tres y cinco años y e incluso a veces con la necesidad de realizar más de 1.000 fórmulas prototipo antes de dar con la adecuada. Esta tecnologí­a ha supuesto la inversión de cientos de millones de euros y ha alcanzado una complejidad enorme para poder asegurar una impresión fiable y resistente a los elementos y al paso del tiempo. ¿Qué opinas de las impresoras de inyección de tinta? ¿Crees que pueden tener un hueco importante en el campo de las empresas?

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