2.000 euros puede parecer un precio bastante elevado para considerar esta videocámara como «bajo coste». No obstante, hay que tener en cuanta del tipo de cámara del que estamos hablando. La Panasonic AG-AC90 es una cámara profesional, adecuada para trabajos de grabación especializados, que van mucho más allá de hacer un ví­deo de la comunión. Y para estos fines, 2.000 euros es un precio comparativamente muy bajo comparado con lo que solemos ver en este mercado.

Por el precio que gasta esperábamos encontrar unas prestaciones más bajas, especialmente en la lente, pero la óptica de la AG-AC90 cumple bastante bien con las exigencias más habituales. La focal empieza en un 29,8 milí­metros, que equivale a un 35 milí­metros teniendo en cuenta el factor de conversión del sensor. A partir de ahí­, gana 12 aumentos, hasta llegar a un 358 milí­metros, equivalente a 420.

Además mantiene una buena apertura a lo largo de todo el recorrido focal (f. 1,5). Si zoom se queda algo corto en alguna situación, se puede contar con una ampliación digital. Esta se puede utilizar por tramos (5″X, 5X o 10X). Con tiros largos de zoom parece especialmente adecuado contar con un buen estabilizador de imagen, especialmente si grabamos cámara en mano. Para esto la AG-AC90 cuenta con un estabilizador óptico hí­brido de cinco ejes.

La videocámara cuenta con tres sensores MOS de iluminación posterior (BSI) correspondientes a 1/4.7 pulgadas tienen una resolución efectiva de 2.190.000 pí­xeles.

A pesar de contar con una lente fija, hay algunos detalles que recuerdan a las cámaras de lentes intercambiables. Cuenta con con los tres anillos manuales, que permiten al operador controlar directamente el iris, el diafragma y el zoom. Con esto se consigue un verdadero control intuitivo de la cámara, lejos de la sensación de impotencia que produce grabar ví­deo con una réflex.

La cámara cuenta con una pantalla LCD de 3,5 pulgadas. Está situada en el lado izquierdo del equipo y se despliega hacia el exterior. Puede moverse 270 grados hacia arriba y abajo para facilitar la visualización de la toma en posiciones extrañas. Cuenta con una resolución de 1.150.000 puntos y está equipada con asistente de foco y patrones de cebra.

Otro punto importante son las entradas de sonido. A la hora de ponerse ha hacer grabaciones profesionales, es fundamental contar con al menos dos entradas de sonido, tal y como hace esta cámara. Para grabar una entrevista, por ejemplo, hay que contar con un micro de corbata y uno de ambiente, si no queremos que la ambientación sonora desmerezca la grabación. Además, ambas entradas tienen un control de volumen propio, con lo que podemos aligerar el trabajo de post-producción.

A dí­a de hoy, muchas cámaras réflex de formato completo son capaces de grabar ví­deo de gran calidad por un precio razonable. No obstante, siguen teniendo algunos problemas especí­ficos como las entradas de audio y la comodidad de los controles. La Panasonic AG-AC90 cumple con estos requisitos, propios de la grabación profesional. Cuenta además con unas dimensiones y precio muy razonables para las prestaciones que ofrece.

El coste oficial es de 1.800 euros más IVA. Es decir, que si no hay una nueva subida de este impuesto, la cámara podrí­a comprarse en España por unos 2.180 euros. Estará disponible en las tiendas a lo largo de este mes de octubre.

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