Microsoft presentó en la noche de ayer su Microsoft Surface, la tableta que contará con Windows 8 en su interior y que tratará de servir como palanca para introducir este sistema operativo en el mercado de los tablets. Aunque pueda parecer que este tablet es la primera aventura de la compañí­a de Windows en este campo, el historial de Microsoft es extenso y está lleno de proyectos que no lograron encandilar al público y que pasaron con más pena que gloria. Hacemos un repaso a los principales intentos que ha realizado la compañí­a a lo largo de su historia, y analizamos las perspectivas que Microsoft Surface tiene en el mercado.

La historia de los tablets (o más bien de PC tablets) en los que la compañí­a ha puesto sus miras viene de largo, como recuerda la agencia AP. De hecho, podrí­amos afirmar que la historia de estos dispositivos se remonta dos décadas atrás (a pesar de que el iPad entró en el mercado como si se tratara de una auténtica revolución salida de la nada). A principios de los años noventa, las compañí­as se preguntaron si no serí­a más útil crear un entorno táctil que funcionara a través de un bolí­grafo que reprodujera de manera más fiel que el teclado los movimientos a los que estaban acostumbrados los usuarios al escribir.

Windows for pen

Por aquel entonces, Microsoft lanzó un software llamado «Microsoft Windows for Pen Computing» para Windows 3.1 que permití­a al sistema operativo procesar los toques de un bolí­grafo similar al lápiz óptico. Algunos fabricantes aprovecharon para lanzar unos dispositivos con forma cuadrada, que pervivieron en un nicho de mercado muy pequeño, a la sombra del mercado de los ordenadores basado en teclado y ratón.

El software que desarrollo Microsoft tendrí­a una segunda versión para Windows 95, y a partir de Windows XP (lanzado al comenzar el nuevo siglo) el software pasó a estar integrado de manera nativa en las versiones de Windows (todos ellos permiten el reconocimiento de los lápices ópticos). Poco después de la llegada al mercado de Windows XP, el por entonces CEO de Microsoft Bill Gates anunció la salida de Windows for XP Tablet PC Edition, una versión del sistema operativo que querí­a aprovecharse de las capacidades táctiles del lápiz óptico.

Fabricantes como Acer, Samsung o HP se sumaron a esta iniciativa, pero los resultados dejaron mucho que desear. Pese a que Microsoft presentó este sistema como la culminación de un sueño, los resultados fueron decepcionantes, si no un fracaso. Por un lado, los precios de estos tablet PC eran muy altos, resultaban pesados y su baterí­a apenas permití­a autonomí­a. Por otro, la adaptación de las opciones de Windows a las capacidades del stylus no eran todo lo completas que deberí­an.

Al mismo tiempo, Microsoft impulsó el desarrollo de las denominadas «Smart Displays», algo así­ como grandes tabletas diseñadas para el entorno del hogar. Estas pantallas se conectaban a través de Wi-Fi a un ordenador, y no se podí­an utilizar al uní­sono con el ordenador (solo se podí­a utilizar una de las dos). Apenas se vendieron Smart Displays y el proyecto fue cancelado.

En 2006 se comenzó con el «proyecto Origami», el germen de lo que luego perfeccionarí­a Apple con su iPad. La idea era reducir el tamaño de los tablet PC y hacerlos lo suficientemente ligeros para que se pudieran transportar, además de extender el uso táctil a los dedos. El único fabricante que apostó realmente por este proyecto fue Samsung, a través de su dispositivo Samsung Q1. No obstante, el problema seguí­a estando en la falta de un teclado (necesario para muchos aspectos de Windows) y en que la baterí­a del equipo apenas daba para un par de horas.

El éxito de Apple estuvo en dejar de concebir el tablet como un ordenador táctil y acercarlo al universo de los smartphones, aprovechando la base que habí­a desarrollado a través del iPhone. Esto, unido a su capacidad mayor de baterí­a, convirtió al iPad en el dispositivo que despertó al mercado de los tablets.

Ahora la pregunta está en saber qué ocurrirá con el nuevo Microsoft Surface. ¿Volverá a ser un fracaso? Me atreverí­a a decir que no, tanto por su concepto atractivo y sus especificaciones como por el hecho de estar diseñado pensando en Windows 8, el primer sistema de Microsoft concebido desde el principio para entornos táctiles. No obstante, no supone una ruptura ni una novedad respecto a lo que ya existe en el mercado, así­ que tampoco creo que se vaya a convertir en un equipo estrella (a menos de que Microsoft sorprenda con unos precios verdaderamente competitivos). Microsoft Surface será, casi con toda probabilidad, otra alternativa más en un mercado cada vez más saturado.

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