Vamos a comenzar una serie de consejos para mejorar el tiempo de inicio del ordenador, uno de los puntos que pueden resultar más molestos a la hora de trabajar con una máquina, ya sea con un ordenador de sobremesa o con un portátil (quié no se ha desesperado un poco viendo que la pantalla de inicio nunca termina de cargar). Para ello, el primer consejo tiene que ver con cambiar la configuración de la BIOS.

Se trata del programa que maneja las funciones básicas del ordenador, y que se puede cargar nada más encender el ordenador. Para ello, se tiene preconfigurada alguna tecla o teclas del teclado. Para saber cuál es la correcta, normalmente aparece un mensaje en la pantalla cuando se comienzan a cargar los diferentes tests. Si esto pasa demasiado rápido, se puede probar a dar a la tecla “pausa” para poder buscarlo con tranquilidad.

Una vez dentro del menú de BIOS, hay que buscar una entrada que suele llevar el nombre de “Quick Boot”, aunque también pueden aparecer los nombres “Quick POST” o “Quick Power on SelfTest”. Poniendo el valor “enabled” se consigue que el ordenador mejore los tiempos de carga, ya que se obvian algunos procesos como los tests del CD/DVD o de los discos secundarios. Con este truco se puede conseguir una mejora notable en el tiempo de acceso al sistema operativo, aunque si queremos cargar el sistema a través de un CD o DVD tendremos que volver a desactivar esta opción al iniciar el ordenador.

Para los ordenadores algo más antiguos, otra opción del BIOS estriba en eliminar un retraso voluntario del sistema para dar tiempo a que los discos duros lleguen a su velocidad óptima (algo que con los nuevos discos hace tiempo que dejó de ser necesario). La entrada recibe por nombre “Boot delay”. Hay que tener en cuenta que en netbooks o portátiles más pequeños que no tengan entrada de unidad óptica puede no existir la opción de “Quick Boot” (lo hemos probado con un Acer Aspire 3820TG de 13,3″ y no existe esa opción en el menú de la BIOS).